miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ética y estética



 Eucalipto en los pulmones y energía para siempre. Un joven que se decolora los cabellos y los tiene blancos, como un viejo. O no. Es extraña la estética.
 También hay rostros-suelo. Mejillas de azulejo. Párpados que bailan claqué sobre lo mirado. Existen vértices asombrosos en las comisuras de los labios, que se llagan con la mentira. También hay palabras con remiendos en la juntura silábica. Existen odios efervescentes que obligan a actualizar la página. Hay resfriados políticos e ibuprofenos dogmáticos que rebajan la hinchazón de la tristeza. Todo ello hasta que los perros hablen y los hombres ladren. ¿Mientras el sol ilumina democráticamente y el viento sopla por igual tras todos los hombros?
Una última vuelta de tuerca para la rotación de la tierra. Una indiscreta maniobra y el ¡boooom! llegará e inundará las pupilas de diluvios universales y el reflejo de un bebé en el iris será el único Arca de Noé. Todo mientras sol-amanece o el sol-crepúsculo brilla ignorando el poder cancerígeno de sus rayos. Mientras la chupa protege del dardo de la palabra ajena, o de la ametralladora metrópolis. 
Y esto... ¿qué tiene que ver con la estética?

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